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Editorial: En casa tenemos la llave

Ahorrar no es apagar la luz cuando sale la propaganda en la televisión, o los precios del petróleo se desbocan hacía arriba o hacia abajo y aparece en el horizonte la posibilidad del apagón.

Es, lo decía desde este mismo espacio digital uno de los principales especialistas de la Oficina Nacional para el Control del Uso de la Energía (Onure) en Guantánamo, gastar solo lo necesario, y evitar además los horarios picos.

Lo primero es, en sí, una interrogante. Qué es lo necesario. Lo básico como lo entendemos, según nuestros tiempos, realidades, necesidades y entornos. Lo básico que no lo es en igual medida como lo concebían las generaciones anteriores.

Eso no nos quita, como guantanameros, el golpe del rojo en la pantalla de los incumplidores del plan eléctrico del país que venimos arrastrando desde marzo, llevamos a su máximo cromo en abril, suavizamos en mayo y debemos quitarnos cuando finalice este mes, de acuerdo con el criterio de los especialistas.

Hay tres variables importantes para entender, en su justa medida, el devenir de esta historia: el quién, el cuánto y el cuándo.

El quién más relevante, en Guantánamo, es el sector residencial. En abril, –marcado por el inicio de las medidas para reducir el impacto de la COVID-19 y altísimas temperaturas- la provincia consumió 43 mil 428 mWh, unos 2 mil mWh más de lo planificado, y el 96 por ciento de esa energía se gastó en las casas.

Fue un máximo, pero la estructura de consumo en la que el sector privado supera con creces lo asignado a las empresas es una realidad sostenida y difícil en la más oriental de las provincias cubanas, sobre todo en el último lustro.

Existen grandes consumidores estatales y “reservas de ahorro” -como lo califica Mario Guilarte Gámez, director de la Onure en la provincia- además de mecanismos de control para “apretarle el cinturón” a los incumplidores, pero puertas adentro, en el sector residencial, solo está el resorte de la conciencia y es allí donde verdaderamente está la llave maestra del ahorro.

Lo primero se ha hecho. En mayo, luego del pico infractor de abril, el Consejo Energético Provincial, liderado por el Coordinador de Programas y Tareas delahorra ahora Gobierno provincial, Ignacio Cuscó Bazzi, impuso a las entidades exigencias de autocontrol diario del consumo, y su información diaria a un puesto de mando.

Si en otros tiempos, por determinadas prioridades relacionadas con la producción de alimentos, algunos servicios se mantenían incluso cuando sobrepasaban sus planes, el mes de las flores puso a tope la práctica del corte de electricidad a los incumplidores y los análisis administrativos, que se siguen aplicando hasta ahora.

En estos momentos, hay varios servicios detenidos en el sector agrario -cuyos planes, aprobados por la OSDE del Grupo Agrícola, resultaron ser insuficientes para cubrir los niveles de actividad previstos, y urgentes-, incluyendo el bombeo desde la presa La Yaya, que irriga las tierras de Niceto Pérez.

Reconoce el director de la Onure, “que la población ha reaccionado al mensaje de la campaña Ahorra, Ahora, con presencia sostenida en la televisión, sobre todo; mientras en los barrios el convite se apoya en el trabajo de las organizaciones sociales y de masas, pero no es suficiente”.

El cuánto, es la suma de mWh que gastamos de más en electricidad: 213 en marzo, 2 mil 360 en abril, y 610 en mayo, y también el incremento del gasto promedio de nuestros hogares en un mes, resultado de la compra de nuevos equipos, de la mejoría de la calidad de vida.

No importa menos el cuándo, y de ahí la insistencia de desplazar el consumo fuera de los horarios picos del día (11:00 am a 1:00 pm) y de la noche (de 6:00 a 10:00 pm): parámetros que, en la más oriental, se ajustan a los planes, pero es necesario reducir.

La explicación es simple. En las horas de mayor consumo, cuando se incrementa la demanda, es necesario encender los grupos electrógenos de la generación distribuida que trabajan con diésel -en Guantánamo son cinco-, un combustible importado, limitado y costoso.

Con todo y eso, nuestro gobierno renuncia al apagón como regulador del consumo e insiste en el ahorro y el consumo consciente, con muchos porqués que van desde el recrudecimiento del bloqueo -“trumpadas” incluidas- hasta la tensa situación económica que nos ha planteado la pandemia.

Un empeño que -tal y como lo hemos hecho en otros momentos difíciles de la historia nacional- los guantanameros debemos saber retribuir, en forma de clics para apagar lo innecesario: Es lo correcto, lo urgente. El llamado fundamental a nuestro pueblo.

ahorro gráfico

 

Tomado del Períodico Venceremos

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