Museo municipal Fuerte Matachín, municipio de Baracoa
A partir de la primera mitad del siglo XVIII y debido a las incidencias comerciales, el desarrollo del contrabando, el corso y la piratería, y el ensañamiento de las rivalidades entre España e Inglaterra, que recaían notablemente de una forma u otra sobre la ciudad de Baracoa; se establece en la villa un sistema de fortificación defensivo. Formando parte de éste se construye aproximadamente en el 1742 en el sitio de Punta Esteban, lo que se conoce hoy como Fuerte Matachín, segunda en importancia de las tres fortalezas levantadas en la ciudad. En esta época le nombraban Defensa de Playa de Miel o de Punta de Esteban, pero a principios del siglo XIX comienza a decírsele Matachín ; sin saberse exactamente cuándo, ni cómo, ni por qué; pero la palabra sugiere matanzas . El fuerte, que fuera primero bastión contra los piratas y después cuartel de los soldados de España contra el ejército mambí, también sirvió de techo a un grupo de familias desamparadas cuando la instauración de la República; era tanta la desgracia que connotaba a estas familias que un calificativo fatídico le sirvió de sobrenombre: El castillo maldito. Con el triunfo revolucionario se rescató el Fuerte Matachín y bajo la asesoría del Sectorial Provincial de Cultura se comenzó su restauración a inicios de la década de los '80. El 18 de octubre de 1981 quedó inaugurado el primer museo de nuestra provincia. Como parte de su exposición permanente muestra valiosas piezas arqueológicas, entre ellas el Ídolo de Maguana y el Hacha de cuello, significativas por su valor excepcional. Se exponen igualmente objetos históricos, entre los que sobresale el escudo original de la villa; especímenes de ciencias naturales, entre los que se destacan dos colecciones: una de polímitas, y otra de árboles maderables y frutales; así como importantes colecciones numismáticas y filatélicas. Diversas colecciones arqueológicas de la etapa aborigen y de otros períodos históricos de la comarca. Además de reflejar la cultura local, recoge muestras de la flora y la fauna autóctonas del territorio (entre ellas el almiquí). Particular interés despiertan las muestras de la cultura indocubana, el diario del almirante Cristóbal Colón, junto a fotos y documentos que testimonian el paso de famosos personajes como “la maldición del pelú”, el trovador “Cayamba” o “La Rusa”, esta última inspiradora de la célebre novela La consagración de la primavera, del escritor cubano Alejo Carpentier.
En las labores de extensión cultural sobresalen los Museos Móviles con numerosas muestras y la colaboración de promotores culturales en charlas y conversatorios- casi todos los centros laborales citadinos, escuelas y zonas rurales de difícil acceso,. Entre las acciones pedagógicas destacan las visitas dirigidas a estudiantes de todos los niveles junto a programas que se insertan en la comunidad mediante espacios habituales, como “Tradiciones”, “La tertulia”, “Los niños cuentan su historia”, y “Encuentro de Investigación Pioneril”, que con carácter competitivo sesiona desde hace más de 25 años y en el cual han participado más de cuatro mil estudiantes de las enseñanzas primaria y media. En tres siglos de existencia, el Fuerte Matachín se ha convertido, con el paso del tiempo, en albacea de la historia baracoense. Baracoa, la primera ciudad de cuba en el tiempo, siempre logra que sus visitantes regresen a ella. Historia, cultura parte recogido en el museo matachín, que recoge, en apretada síntesis, la historia de la Ciudad primada de Cuba y recibe cada mes más de mil visitantes.