A mi entender este encuentro entre delegados, electores y directores de entidades constituye un hecho participativo de gran alcance democrático, donde la queja, denuncia, puntos de vistas y opiniones diversas propician el entendimiento conjunto de las principales problemáticas que aquejan a la mayoría.
Pienso que solo así pueden resolverse las insuficiencias del presente, aun cuando las respuestas objetivas a muchas de estas vicisitudes tendrán que esperar por gestiones administrativas, aprobación de presupuestos y otras determinaciones, pero es mejor la crítica abierta, la expresión directa, al silencio y la indiferencia.
Un amigo me dijo hace unos días que el silencio no es rentable, y hay mucho de verdad en esta idea. El silencio no genera acciones, solo encubre, enmascara, y los oportunistas aprovechan el escenario para acrecentar la crisis.
En otro sentido la preparación del delegado para asumir con argumentos convincentes la asamblea de rendición de cuenta es otro factor que incide en los buenos resultados de la cita, y en este caso los representantes del pueblo en Minas de Matahambre demuestran dominio en el desarrollo de las mismas, gracias a la capacitación recibida con anterioridad, solo así pueden ser creíbles.
Creo que ningún minero debe de cansarse de expresar su insatisfacción, sino encuentra solución a su problema a través del delegado, puede dirigirse directamente a la sede del Poder Popular, al Partido Municipal, a directivos provinciales.
El pueblo en Cuba es lo primero, la Revolución fue concebida desde el principio para los humildes y con los humildes, un objetivo invariable.
Tampoco es conveniente escuchar rumores extraoficiales y divulgarlos sin saber la veracidad de lo que se comenta.
Siempre el ciudadano minero debe dirigirse a la fuente fidedigna más cercana, en este caso al delegado de su circunscripción y entonces efectuar la pregunta.
La comunicación entre delegados y electores no puede faltar, tiene que existir un conocimiento de aquellos pormenores que aquejan al vecino.
Son días de restar deficiencias, eliminar chapucerías, erradicar malos tratos y servicios, minimizar indisciplinas sociales, rescatar hábitos básicos propios de la educación formal, y para enfrentar esta compleja armazón de debilidades se requiere del esfuerzo de los que apostan por una sociedad digna.
El proceso de Rendición de Cuenta de los Delegados a sus electores en Minas de Matahambre es el terreno fértil para depurar y trazar estrategias prácticas que repercutan a favor siempre de los más necesitados.
Juan Cabanas
Periodista de Minas de Matahambre.